Los niños y las niñas fácilmente lloran, hacen rabietas, no paran de moverse y a menudo no les prestamos la atención que se merecen. Los llantos, las rabietas, el estar inquieto no es más que una manifestación de su estado de ánimo. Es su forma de explicarnos que tienen miedo de dormir solos/as, que hay un monstruo debajo de la cama, que la maestra les grita, que tienen un nudo en el estómago que no les deja tragar la comida y que no saben porqué, que tienen miedo de ir a la escuela porque los compañeros le hacen la vida imposible, que no entienden las matemáticas y en  clase le/la ridiculizan. Que ha nacido un hermano o hermana y a mí me han dejado de amar. Los padres se han separado, y ahora qué pasará? Estas y otras situaciones que viven nuestros niños y niñas provocan emociones "negativas" como el miedo, la rabia, la tristeza, la impotencia y que si no saben y no pueden gestionar correctamente dejarán cicatrices que pueden doler en la edad adulta.

Muchas emociones mal gestionadas, no vividas por miedo o culpabilidad emergen a la edad adulta en forma de dolor emocional o físico.

Dar herramientas a nuestros niños para gestionar sus propias emociones creo que es nuestra obligación como padres y educadores.

Has pensado cuando sufrimiento te hubieras evitado en tu vida si cuando viviste lo que llamamos emociones "negativas" alguien te hubiera enseñado cómo gestionarlas? Como vivirlas? Como expresarlas?

El Tapping es una herramienta que les podemos enseñar y que podrán utilizar para sus problemas emocionales o físicos que sufran durante la vida.

Si enseñamos a los niños a neutralizar aquellas emociones que los están molestando les evitaremos crecer con montañas de problemas y les facilitaremos su bienestar en la edad adulta. Todo lo que gestionamos correctamente deja de molestarnos, lo podemos recordar, observar y revivir sin que nos duela.

Escuchémoslos, apoyemos y démos a los niños y niñas herramientas para su salud emocional, enseñándoles a hacer Tapping.

Partimos de la idea de que las enfermedades, así como la fibromialgia comienzan en la mente. En nuestra manera de pensar. Cuando se produce un desequilibrio entre nuestra manera de pensar, sentir y actuar experimentamos dolor físico o emocional (incoherencia emocional).

Nuestros pensamientos crean las emociones y éstas se expresan a través de la acción. Nuestros valores, creencias, ideas pueden provocar un bloqueo o conflicto emocional. Es decir reprimimos la emoción porque no nos permitimos vivirla, pensando que está mal, porque haremos daño a otras personas ... en definitiva por que nuestros valores y nuestras creencias limitantes no nos lo permiten.

Cuando bloqueamos la emoción se produce un bloqueo a nivel energético, la emoción no se libera y enfermamos.

La fibromialgia se produce cuando tenemos bloqueos para convertir los impulsos interiores en actividades exteriores.

En la fibromialgia también existe un conflicto de tener que asumir, hacer o estar con una persona o situación determinada. No saber decir no, por miedo a que no nos amen, a no ser lo suficientemente buena persona ..., viviendo una vida que no es nuestra vida.

En las personas que padecen fibromialgia también observamos un conflicto que llamamos de dirección, de miedo a equivocarse.

Con EFT- tapping lo que hacemos es intervenir en el desequilibrio energético. Hacemos tapping, es decir damos unos golpecitos con los dedos en unos puntos de acupuntura, mientras la persona se conecta con su problema o síntoma, (insomnio, rigidez, dolor de cabeza, dolor ...) "limpiando" el inconsciente de estas ideas negativas, creencias limitantes, culpabilidad y miedos que nos impiden vivir nuestra vida.

A medida que el desequilibrio en el sistema energético se calma y normaliza va disminuyendo el dolor o malestar.

La rabia y el odio que sentimos se manifiestan a través de las personas de alrededor que nos ponen en evidencia que algo en nuestro interior no está satisfecho. Todo lo que vemos afuera, es adentro.

 Sentimos rabia y odio por alguien que nos hizo daño. El pasado pasó, y no lo podemos cambiar, castigarnos por alguien que hace tiempo nos hizo mal es una pérdida de energía inútil y una fuente de sufrimiento. 

Si optamos por vivir como víctimas de lo que un día nos hicieron seguiremos sufriendo. Deshacernos de las rabia y el odio nos libera del malestar, y el camino está en perdonar. El perdón nos libera y nos ofrece la oportunidad de dejar atrás los efectos del pasado. 

Desde nuestro orgullo a veces nos cuesta perdonar, no sabemos o no queremos, pero perdonar es el único camino a la libertad. 

Desde la humildad podemos plantearnos si nosotros, como seres llenos de imperfecciones podemos "pretender perdonar". Nos podemos plantear quién soy yo para perdonar? Perdonar qué? Perdonar a quién?

 La respuesta está en perdonarme a mí, perdonarme por mi visión de la situación, para mi juicio y consecuente malestar, hasta que yo no soy capaz de perdonarme y deshacerme de la situación dolorosa y la ira hacia aquella persona que la generó no estaré en paz. 

El camino al bienestar es perdonarnos, no se trata de excusar el mal comportamiento si no de liberarte de tu malestar por ese comportamiento.

Caminando por la vida nos encontramos en situaciones que no nos gustan, con personas que no hacen lo que esperámos, o incluso que lo que hacen nos decepciona o nos enrabia.

Nos enfadamos porque no actúan como deseamos. El error que cometemos es esperar a que actúen de una manera concreta y aporten a nuestra vida lo que deseamos.

Todos/as actuamos tal y como sabemos en cada situación. Atribuir una intención u otra a las acciones de los demás es una decisión personal que nos conducirá a vivir unas experiencias u otras.

De manera que cuando te sientes decepcionado/a, enfadado/a ... recuerda que es tu decisión. Reconocer que lo que sentimos depende de nosotros y no de lo que hacen los demás es empezar el camino hacia el bienestar.

Optar por creer que somos responsables de nuestras experiencias, tanto de las buenas como de las que no vivimos como buenas nos permite ser libres. Mi bienestar ya no depende de lo que los/las demás hagan o no hagan. Mi bienestar sólo depende de lo que yo escoja en cada momento.

Aprendamos a amarnos tal como somos y a amar a los otros como son, aceptando que sienten, piensan y actúan diferente a nosotros y a como nos gustaría, así viviremos libres y en paz.

El resentimiento a menudo nos acompaña.

Sentimos rabia porque la pareja, los padres, los hijos ... no hacen lo que espermos, nos sentimos heridos/as  y nos vemos impotentes.

Nos esforzamos a  justificar nuestro mal estar, buscamos argumentos que lo corroboren, nos sentimos con el derecho a estar enfadados (y lo  tenemos) y nos convertimos en víctimas de la situación.

Si intentamos salir del victimismo y observamos la situación desde la distancia nos daremos cuenta de que es muy osado pretender que los demás hagan lo que nosotros esperamos. Hagan lo que nosotros creemos que es lo correcto.

Realmente piensas que lo que tú esperabas es lo correcto? Si piensas que no, porque estás rabioso/a?

Juzgamos en función de nuestra forma de ver la vida, pero existen otras, te das cuenta que hay tantas realidades como personas?

Crecer como personas es aprender a vivir sin comparaciones, siendo más flexibles e integrando y respetando las situaciones y las personas tal como son, tal como actúan. A menudo la intención que atribuimos a los demás no corresponde a la realidad.

Sabemos que el bienestar no depende tanto de los hechos en sí mismos sino de nuestra actitud. Se trata de no complicarnos con problemas que son fruto de nuestras interpretaciones,dejar de resistirnos a aceptar los hechos tal como son.

Vive la vida y deja de interpretarla. Cuando juzgamos, sufrimos.